CROLAR 3_2 (2014)

 

CLASSICS REVISITED

 

Edward Shils (1975)

Center and periphery: Essays in Macrosociology


Chicago: University of Chicago Press

 

 


Reseñado por Leandro Rodríguez Medina

Universidad de las Américas Puebla; University of Cambridge


En 1975, Chicago University Press publicó el segundo tomo de los trabajos selectos de Edward Shils y los tituló Center and Periphery: Essays in Macrosociology. La obra se divide en cinco partes: (i) sociedad, (ii) carisma, ritual y consenso, (iii) estatus y poder, (iv) expansión y dependencia del centro y (v) aspiraciones y fragilidad del centro.1 Se trata de 24 trabajos que repasan y sistematizan su carrera, dándole la oportunidad, en una larga introducción, de revisar retrospectivamente su trayectoria y hacer una reconstrucción racional. Así, Shils la (re)presenta como un camino, no siempre consciente, que va desde la revisión de los clásicos hasta el planteo de su hipótesis central: la existencia, en toda sociedad, de centros y periferias como forma de integración.

 

Shils buscó conciliar la tradición sociológica alemana y estadounidense durante toda su carrera, de la cual pasó la mayor parte como profesor en la Universidad de Chicago (desde 1934, cuando llegó como asistente de investigación, hasta 1971, cuando fue nombrado Profesor Emérito). También ocupó puestos en London School of Economics, en Cambridge y en Leiden. Estudió Literatura Francesa en la Universidad de Pennsylvania (1931) y obtuvo su maestría en la Universidad de Cambridge en 1961. En 1979 fue elegido por el Consejo nacional para las humanidades (National Council on the Humanities) para impartir las conferencias Jefferson y en 1983 recibió el prestigioso Premio Balzan (quizás el más importante en las ciencias sociales). Su interés académico también lo llevó a crear dos importantes revistas, Minerva y Bulletin of Atomic Scientists, y a traducir la obra de Karl Mannheim al inglés. En la entrega del Premio Balzan, se señaló una de las razones que lo hace un clásico de las ciencias sociales:

 

“Probablemente más que ninguna otra persona, él ha señalado la importancia de combinar (las tradiciones sociológicas) en un único marco de referencia, haciendo así una contribución importante hacia una sociología realmente universal y general, como opuesta a las sociologías francesa, alemana o estadounidense”2

 

La segunda razón es su exitoso intento de combinar el rigor empírico que caracterizó a la Escuela de Chicago con el pensamiento teórico que aprehendió de los pensadores europeos. Así, Center and Periphery no es sólo un aporte teórico a la comprensión del fenómeno de integración social sino también un ejercicio histórico-empírico de análisis social que trascendió fronteras nacionales (realizó trabajo de campo en EE.UU., Inglaterra y la India). Debido a la extensión y complejidad de su obra, lo que resta de esta reseña se centrará sólo en un aspecto de la misma: las implicaciones de la teoría de centros y periferias para comprender la producción de conocimiento como instancia de legitimación.

 

De forma muy breve, la teoría de Shils podría resumirse en los siguientes postulados: (a) los centros se imponen no sólo por coerción y manipulación, sino porque concentran la toma de decisiones y las funciones de coordinación social; (b) la disposición a atribuirle cualidades carismáticas a los individuos/instituciones del centro es una de las maneras en que éste es constituido, mantenido y cambiado; (c) la relación con el centro define el estatus o jerarquía de los individuos; (d) hay una constante “tensión entre la aspiración a conocer del centro” y “la aspiración a protegerse de ser conocido de las periferias” (1975: xxxix)3; (e) la integración es el verdadero problema de la sociedad y la mera noción de sociedad implica (algún grado de) integración. Por ello, Shils sostiene que “las ideas heredadas sobre la integración, aunque nos han marcado el camino, son sin duda demasiado simplificadas para permitirnos hacerle justicia a su complejidad”4 (1975: xiii) y propone la agrupación de ensayos que constituyen su libro como un intento de comprender mejor el fenómeno.

 

Posiblemente con la crisis de las grandes teorías, las propuestas que buscaron explicar las sociedades como un todo perdieron su atractivo en las últimas décadas. Y, en ese contexto, las de Shils podrían (¿o deberían?) caer en el olvido, como ejemplo de macrosociologías que se interpretaron como ejercicios intelectuales conservadores y teleológicos. Pero, el objetivo de lo siguiente es demostrar que no es así.

 

La propuesta de Shils puede (o debe) insertarse en otro debate, uno que pone el foco en prácticas epistémicas en lugar de en la integración social. Puesto de otro modo, ¿qué pasaría si entendemos la teoría de Shils como un intento de comprender cómo, dónde y por qué se construyen ciertos relatos de (re/des)integración social? ¿Cuál es la consecuencia de desplazar el debate geopolítico desde el nivel de las sociedades y sus estados al de las ideas y la producción de conocimiento? En la introducción a su texto, Shils sostiene que “la distribución del conocimiento en la sociedad, tema en el cual he recientemente comenzado a trabajar mis ideas, es otro aspecto de la integración de la sociedad” (1975: xxxix)5. Lector de Mannheim, Shils era consciente de que la sociología del conocimiento podría brindar un ámbito en el cual su teoría de centro y periferia se pusiera a prueba y, podría decirse, que es aquí donde adquiere renovado vigor en la actualidad, especialmente para quienes desde la sociología, la ciencia política y las relaciones internacionales son testigos de un reajuste geopolítico a partir del cual las potencias se están reconfigurando, donde emergen nuevos actores globales (desde corporaciones transnacionales como Google, hasta países en desarrollo como Brasil) que desafían las estructuras preexistentes y donde el conocimiento y la información se han vuelto más vitales que nunca. En este contexto, una teoría de centros y periferias epistémicos parece más necesaria que nunca, porque lo que está en juego es, precisamente, el discurso de la integración social o, para decirlo de otro modo, el conocimiento que justifica ciertas nuevas configuraciones y que desafía otras. No obstante, dos comentarios críticos sobre el trabajo de Shils son necesarios.

 

En primer lugar, debemos movernos de la idea de los centros como “un fenómeno en el ámbito de los valores y las creencias” (1975: 3) a uno en el ámbito del conocimiento. Para Shils, es el “centro del orden de los símbolos, de los valores y de las creencias lo que gobierna la sociedad” (1975: 3) y estos se materializan en roles y personas. Dichos valores están contenidos, implícitamente, en las decisiones de las elites, en sus juicios y acciones y constituyen lo que llama el sistema de valores centrales de la sociedad. Aunque aquí no hay espacio para analizar la relación entre valores y conocimiento, hoy parece más adecuado sostener que dichos valores se desprenden de prácticas y decisiones que, en la mayoría de los casos (y no sólo en tecnocracias) dependen del conocimiento y, en especial, del conocimiento científico.

 

En segundo lugar, debido a su interés por desentrañar la naturaleza de la integración, Shils percibe la periferia como un área que tiene diferencias cuantitativas con el centro. Si el centro es donde se concentran las funciones y toma de decisiones, la periferia es donde hay menos de ambas. Si el centro es donde se concentra la autoridad y las cualidades asociadas, la periferia es donde ambas son más difusas. En la periferia también hay sensibilidad hacia los símbolos del centro, en palabras de Shils, pero es intermitente. La periferia es un centro diluido. Sin embargo, también puede pensarse que la periferia es cualitativamente diferente del centro. Si el centro pierde su naturaleza de sistema de valores y se vuelve un “centro de cálculo” (Latour), es decir, un espacio de concentración de datos y producción de conocimiento, entonces podría pensarse que la periferia podría volverse diferente si es capaz de procesar información y producir conocimiento(s) de manera original. Y en un contexto así, todo lo que circula del centro a la periferia no es sólo irradiación de los valores centrales (y sus materializaciones) que son apropiados (de manera acrítica) sino conocimientos que, en el propio viaje, son transformados. Lo que sale del centro no es lo mismo que lo que llega a la periferia y ese cambio debe ser estudiado más a fondo para comprender cómo funcionan ambos en la sociedad del conocimiento.



1 (i) Society, (ii) Charisma, Ritual, and Consensus, (iii) Status and Order, (iv) Expansion and Dependence of the Center, (v) Aspirations and Fragility of the Center

2 Probably more than any other single person, he has stressed the importance of combining [sociological traditions] into a single framework, thus making an important contribution toward a truly universal, general sociology, as opposed to the ‚French,‘ ‚German‘ and ‚American‘ sociologies” http://www.balzan.org/en/prizewinners/edward-shils (Revisado en mayo de 2014)

3 “[...] tension between center’s aspiration to know” and “the periphery’s aspiration to protect itself from being known

4 “The inherited ideas on the subject, although they have set us on the path, are undoubtedly too simplifying to enable us to do justice to that complex”

5 “The distribution of knowledge in society in which I have recently begun to try to work out my ideas is another aspect of the integration of society”



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