Wienand

Otto Argueta (2013)

Private Security in Guatemala: Pathway to its Proliferation

Baden-Baden: Nomos, 296 p.


Reseñado por Sandra Wienand

Zentrum für Demokratie- und Friedensforschung, Universität Osnabrück



Tras más de quince años de la firma de los Acuerdos de Paz, la sociedad guatemalteca aún afronta inseguridades múltiples. Además de las desigualdades económicas y sociales y un sistema político excluyente, los guatemaltecos perciben altos niveles de criminalidad e inseguridad cotidiana. La privatización de la seguridad experimenta hoy en día un auge, no sólo cuando se trata de grupos privados comerciales, sino también de variadas organizaciones no comerciales. La incorporación de la población civil en estructuras de seguridad ha sido una constante histórica en Guatemala. Mientras que las estructuras paramilitares creadas durante el conflicto armado han sido efectivamente desmovilizadas, en la actualidad han surgido grupos vecinales promocionados por el Estado —las Juntas Locales de Seguridad—, que reproducen prácticas altamente autoritarias y violentas.


El libro Private Security in Guatemala: Pathway to its Proliferation constituye la disertación de Otto Argueta, investigador asociado en GIGA Institute for Latin American Studies en Hamburgo. En su obra, Argueta aborda la siguiente pregunta central: ¿cuál es la explicación para la proliferación de la seguridad privada en contextos particulares? Desde una perspectiva histórica-analítica, afirma que en Guatemala distintas formas de seguridad privada se han reproducido a través del tiempo y dentro de contextos políticos cambiantes. Por ende, la proliferación de la seguridad privada en sociedades de posguerra es explicable por medio de las trayectorias históricas de las instituciones de seguridad pública, más que por las tasas de crimen o la incapacidad del Estado.


¿Cómo interactúan entonces el contexto y la historia con la proliferación de la seguridad privada en contextos particulares? El autor elige como estudio de caso la Guatemala de posguerra. Desarrolla un análisis amplio y minucioso en el que destaca que tal fenómeno es resultado de procesos políticos determinados por el contexto y la historia. Estos últimos han generado mecanismos formales e informales que han fomentado el desplazamiento de la seguridad pública a la esfera privada.


Argueta desarrolla su argumento en nueve capítulos. Seguido a la introducción, expone los debates centrales sobre la proliferación de la seguridad privada (capítulo dos). El autor concluye que los discursos pertinentes en los estudios sociológicos de la seguridad privada (relaciones internacionales, la perspectiva de la gobernanza de la seguridad, la Reforma del sector de seguridad, o SSR, por sus siglas en inglés) se centran en factores recientes como los índices de delincuencia o las fallas del Estado. Pero esas perspectivas no consideran particularidades como la proliferación de la seguridad privada en países con instituciones fuertes o la relatividad histórica del monopolio del Estado en muchos países. A diferencia de ello, los estudios históricos permiten evidenciar los vínculos entre la seguridad privada y los procesos de formación del Estado, las diferentes trayectorias de la proliferación del fenómeno y la importancia de su contexto. Como alternativa a tales vacíos, Argueta presenta un marco analítico basado en el institucionalismo histórico (capítulo tres), en el que la “policía privada“1 y sus mecanismos, procesos y características funcionales son estudiados. En detalle, Argueta analiza la situación actual de la seguridad privada en Guatemala (capítulo cuatro), partiendo de fuentes empíricas históricas y de unas veinte entrevistas directas a actores claves, como funcionarios estatales, empresas de seguridad privada y cientistas sociales.


Argueta argumenta que la proliferación de tales compañías es consecuencia del desplazamiento de las funciones estatales, cuya debilidad ha fomentado la rentabilidad de la privatización de la seguridad. En contraste con los estudios previos, el autor hace énfasis en las organizaciones no comerciales promocionadas por medio de una gran cantidad de programas comunitarios, en los que la ciudadanía participa activamente en la prevención del crimen. La expresión más visible de esas son las Juntas Locales de Seguridad, como se presenta en el quinto capítulo. Sin embargo, la incorporación de la población civil en las estructuras de seguridad ha sido una constante histórica en Guatemala. Tanto como por las largas dinámicas de colaboración y confrontación entre el Estado y la sociedad, como por un marco institucional ambiguo, entre otras causas, resulta que tales estructuras vecinales más bien reproducen patrones autoritarios y violentos de vigilancia que constituir un instrumento de política de seguridad democrática.


En los capítulos seis y siete Argueta plantea la causalidad entre rupturas históricas con el desplazamiento de la seguridad pública a la esfera privada. Como conjuntura crítica detalla el derrocamiento del gobierno reformista de Jacobo Arbenz en 1954. Con un análisis secuencial, Argueta deriva así tanto las estructuras autoritarias del ejército como el papel de Estados Unidos en la creación de organizaciones contrainsurgentes y el refuerzo de la función de control social y político de la policía. Desde este punto de partida, Argueta explica las formas en las que la seguridad privada se ha proliferado en Guatemala: la continuidad de estructuras de control social y político propias del conflicto armado interno, la SSR y la violencia de posguerra.


Finalmente, son abordados los cambios y continuidades del problema central tras la transición democrática. Como es destacado en el octavo capítulo, los resultados han sido, en primer lugar, que la reforma institucional formal ha resultado en una expansión rápida y desatada de la seguridad privada. Segundo, la implementación de modelos exteriores de policías comunitarias2 ha allanado el camino para el resurgimiento de grupos vigilantes, que operan mediante dos expresiones altamente represivas de control, como la limpieza social y los linchamientos.


En resumen, el marco analítico del texto permite, por un lado, identificar los elementos de continuidad de la seguridad privada a través del tiempo, así como su análisis en períodos concretos. Por otro lado, la perspectiva institucional facilita evidenciar las trayectorias de la seguridad pública y su consecuente desplazamiento a la esfera privada para el caso de Guatemala. Así, Argueta destaca un conjunto de condiciones iniciales que reprodujeron mecanismos causales explicando la proliferación de la seguridad privada en la Guatemala de posguerra. En concreto, la ruptura en 1954 dio lugar a la selección de instituciones que reintrodujeron mecanismos de control social para estabilizar el orden político. Tales mecanismos incluyeron servicios comerciales de seguridad privada y el desplazamiento de funciones públicas de seguridad a la policía privada, mientras que algunas de las últimas mencionadas formaron parte de una estrategia de contrainsurgencia durante la guerra civil. En ese último periodo, los mecanismos de control social introducidos por el grupo paramilitar de las Patrullas de Autodefensa Civil, entre otros, reintrodujeron la policía privada como un mecanismo complementario a las funciones de la seguridad pública. Estas perduraron durante el proceso de transición democrática. Finalmente, el contexto de la alta criminalidad de la posguerra reforzó la demanda de seguridad privada comercial y de programas de policía comunitaria, es decir, la proliferación de la seguridad privada.


Si se pudieran hacer críticas a este marco analítico, éstas se referirían a: primero, la causalidad histórica —partiendo de la coyuntura crítica de 1954— parece ser determinista e inflexible para explicar los cambios de opiniones y la complejidad de narrativas al margen de la secuencia presentada. Y segundo, aunque el libro presenta un análisis secuencial fundamental, el término “contexto” no está claramente definido, el cual aparece en sentido temporal (48), en sentido político (49), como contexto general (67) y finalmente es presentado como “contexto político” (255). Como consecuencia, el término resulta incongruente y una y otra vez ajustado a la secuencia histórica.


En sinopsis, la obra de Otto Argueta ofrece un acceso empírico concluyente al caso particular de Guatemala haciendo énfasis en la explicación de las trayectorias de la seguridad privada basada en las dinámicas inherentes a los procesos de construcción del Estado y sus cambios institucionales. Aunque el “nacionalismo metodológico” dificulta hacer generalizaciones específicas más allá del caso de Guatemala, por el marco de análisis en sí es recomendada la lectura del libro, que ofrece una herramienta analítica para el estudio de temas de seguridad en la región centroamericana. Permite, por ejemplo, estudiar tanto las rupturas políticas o sociales que fortalecieron a las maras en Honduras, como los cambios y continuidades institucionales que estimulan la proliferación actual de grupos de autodefensa en México.



1“private policing“ (27)

2 “Community policing organizations” (106)



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